Más de 5.000 euros por vicios ocultos del coche

El vehículo de segunda mano perdía aceite pero el vendedor no se hizo cargo de la avería

El vendedor de un vehículo tendrá que devolver 5.453 euros al comprador, tras la sentencia de un juzgado de Pamplona. El defendido por Iurisconsum ejerció una acción de reducción del precio o “quantis minoris”. Para ello, se basó en los artículos 1.484, 1.486 y 1.490 del Código Civil. Así lo hizo tras detectarse unos defectos “no detectables a simple vista” en el vehículo.

 

El coche tenía 74.000 kilómetros recorridos

El demandado vendió un Audi A5 2.0 Sportback, con 74.000 kilòmetros, por 18.000 euros. Se pagó 100 euros como anticipo y 17.900 en un cheque el mismo día de la compra. Así lo acreditó el contrato, el justificante de transferencia y el de emisión del cheque.

Un mes después, cuando el coche había recorrido 274 kilómetros, el comprador detectó que perdía más aceite de lo normal. Llevó el coche a un taller oficial de la marca. Allí cambiaron el aceite y el filtro de aceite por 284 euros. Le indicaron asimismo que volviese tras recorrer 1.000 kilómetros para comprobar el consumo.

 

0,74 litros de aceite a los 1.000 kilómetros

Así lo hizo, un mes más tarde. Comprobaron que consumía 0,74 litros a los 1.000 kilómetros. La operación costó 81 euros. Tres días después realizaron un presupuesto para la reparación de la supuesta avería. El importe era de 5.756 euros.

 

Requirió la reparación del coche por bufofax al vendedor

Al día siguiente el comprador envió un burofax al vendedor. En él se indicaba que el coche consumía aceite en exceso. Le requirió que en diez días se hiciese cargo de la reparación.

 

Seguro para cubrir la garantía

El vendedor no se hizo cargo de reparar el coche. Alega que remitió al comprador a una tercera empresa. Ésta mantenía una póliza por la que debía encargarse de averías o anomalías durante doce meses desde la venta. El vendedor no demostró en el juicio haber remitido al comprador a la empresa responsable de la garantía. No se aplicarían si fuesen por negligencia, mal uso, falta de mantenimiento, golpes, accidentes o al desgaste normal del vehículo.

Cuando el comprador contactó con la empresa, ésta no se quiso hacer cargo. Dijo que el actor no había puesto en conocimiento de la empresa la avería. Afirmaba que esto suponía la pérdida de cualquier derecho. Además, impugnó las conclusiones del informe pericial. La razón era que se valoraba la sustitución de piezas de un vehículo de 2011 por otras nuevas.

 

Sin contrato de garantía en el vehículo

Como se ha indicado, no se demostró que el vendedor remitiese al comprador a la empresa responsable de la garantía. Tampoco que le hubiese entregado las condiciones de este contrato entre demandado y la entidad responsable de la garantía. Y no consta ningún contacto entre esta última y el comprador.

El perito judicial determina que el consumo de aceite era de 0,74 litros cada 1.000 kilómetros o de 22 libros cada 30.000 kilómetros. Esta es el kilometraje en el que la marca aconseja el cambio de aceite.

 

Motor del coche “en muy malas condiciones”

Considera el perito que esto indica que el motor está “en muy malas condiciones”. Por ello, cree preciso “desguazar el motor, reponer pistones, casquillos, bielas y sanear el conjunto”. También es necesario revisar el encamisado del bloque del motor.

En estas condiciones, un vehículo no puede circular. Según el perito, hay que rectificar el consumo de aceite “lo antes posible”. Puede, en un descuido y por el gasto exagerado, quedarse sin aceite y dañar el motor, señala.

El perito ve dos opciones: parar el coche hasta que el vendedor se haga cargo o adelantar la reparación.

Además, el perito entiende que el vendedor sí debía saber de la existencia de este vicio oculto. “Con pocos kilómetros que se anden ya se advierte el gasto tan importante de aceite”, explicó. Estimó el coste para reparar la avería en 5.453 euros.

 

Vicio oculto que solo se pudo apreciar al conducir el coche

Se trata de un vicio oculto que solo pudo ser apreciado por el comprador cuando comenzó a conducir el coche. Esto se produjo una vez firmado el contrato de compraventa.

A pesar de conocer el defecto, el vendedor no se lo advirtió al comprador. Tampoco lo reparó antes de venderlo. Tampoco rebajó el precio pese a que, con el vicio, “el vehículo está lejos de valer los 18.000 euros”.

Cuando el comprador le informó del defecto, tampoco se comprometió a costear la reparación del vehículo.

El demandado no aportó una copia del contrato de garantía. Así no acreditó que ésta se hubiese hecho cargo si el comprador le hubiera notificado la avería.

 

La póliza de garantía no exime de las obligaciones al vendedor

Aunque hubiese existido la garantía, ésta no exime de las obligaciones del vendedor por vicios ocultos. Así lo determina el Código Civil y el Fuero Nuevo de Navarra. Así lo defendió Iurisconsum ante los tribunales. Por ello, es indiferente que el comprador hubiese notificado en dos meses la avería a la garantía. Esto solo le podía hacer perder la garantía pero no nunca liberaría al vendedor de tener que reparar el vehículo.

Como se ha indicado, el comprador mantiene sus derechos ante los vicios ocultos. Entre ellos, que se rebaje el precio de la compraventa, en función de los gastos de la reparación.

 

Reparación de 5.453 euros

Este gasto incluye las dos intervenciones para detectar el problema, 366 euros, y la propia reparación del defecto, 5.453 euros. En total, 5.819 euros. El juez considera que para la rebaja del precio solo hay que tener en cuenta la reparación de la avería.

Dado que el comprador pagó 18.000 euros, el demandado deberá devolverle 5.453 euros. Así el precio quedará ajustado al verdadero valor del vehículo cuando se vendió.

El abogado del vendedor no aportó prueba que contradijese al perito del comprador. Tampoco documentó la diferencia de precio al usar en la reparación piezas de segunda mano en lugar de nuevas. En virtud, de la Ley de Enjuiciamiento Civil, no se tuvo en cuenta la posible rebaja.

En consideración del Código civil y Fuero Nuevo de Navarra, el juez redujo el precio en 5.453 euros. Así pues, el vendedor deberá devolver esta cantidad al comprador del vehículo.

 

Problemas en compras de coches de segunda mano

Las compras de coches de segunda mano suelen generar problemas a los consumidores. No son pocos los que se sienten engañados por el establecimiento o el particular que les vendió el vehículo. Las averías o defectos que se descubren en el coche pueden suponer pagos de miles de euros para el afectado.

 

Fallos mecánicos, neumáticos defectuosos, accesorios…

Las situaciones son de lo más variadas. Desde fallos en el motor o ventas en los que el comprador descubre que tiene que cambiarle la correa de distribución del coche por los kilómetros recorridos, una reparación que puede suponer un coste de seiscientos euros y que no fue mencionada por el vendedor.

Otras veces el conductor nota que el coche adquirido no mantiene la estabilidad necesaria y, al comprobar el estado de los neumáticos, descubre que tiene que cambiar las ruedas, lo que puede suponer un pago de cuatrocientos euros. El vendedor no se hace cargo porque dice que es algo propio del uso del vehículo.

Otros problemas que surgen tienen que ver con accesorios del coche como la radio, mal funcionamiento de los elevalunas, cualquier otro dispositivo electrónico o el aire acondicionado, que se descubre que está dañado al llegar el verano. Son situaciones en las que el comprador rara vez repara a la hora de comprar el coche pero que finalmente suponen un gasto añadido con el que no se contaba.

 

Trucar el cuentakilómetros del coche

Una de las estafas más habituales en estas ventas es trucar el cuentakilómetros para que parezca que el coche está menos desgastado y aumente su valor. Ya ha habido sentencias, también en Navarra, que han condenado a algún concesionario por esta cuestión.

 

Revisión por parte de un profesional

Los compradores se dan cuenta de los problemas del coche adquirido en distintos momentos, a veces a los pocos kilómetros de conducir el vehículo, en otros casos el problema surge a los meses o, en otras ocasiones, al tratar de superar la ITV son los técnicos los que le informan de un fallo que desconocía.

No resulta sencillo hacer que el vendedor responda por el desperfecto, ya que puede afirmar que el daño se ha producido con posterioridad a la venta. En la inmensa mayoría de los casos es imprescindible un informe pericial que atestigüe los defectos del vehículo. Cuanto más tiempo haya pasado desde la compra, más difícil será demostrar que se trataba de vicios ocultos presentes en el momento de la transacción.

 

En concesionario, garantía de dos años que se puede reducir a uno

La garantía de un coche de segunda mano es de dos años, pero en el contrato se puede reducir a uno. Esto es lo más habitual. Estos plazos se aplican cuando el vendedor es empresa y cabe la legislación sobre consumo.

 

Entre particulares, seis meses para deshacer la compra y un año para una rebaja en el precio

Entre particulares, los plazos cambian en función de dónde se realice la compra. En el Código Civil común el plazo es de seis meses. Pero en alguna comunidad, como Navarra, por ejemplo, hay otros seis meses para reducir el precio.

En todos estos casos hay que demostrar la existencia de un vicio oculto. Debe ser un desperfecto que ya existía en el momento de la transacción y que no estuviera a la vista del comprador. Es prácticamente imprescindible un informe pericial. Por ello, cuanto más tiempo pasa tras la adquisición es más difícil para el comprador hacer valer sus derechos. Por ello, Iurisconsum recomienda encargar un informe lo antes posible y comunicar el vicio al vendedor.

 

Ponen el contrato a nombre de un particular

En las ventas de coches de segunda mano la picaresca tiene presencia. Una de las prácticas detectadas es redactar contratos entre particulares cuando el que vende el vehículo es un concesionario. De esta forma, ante algún defecto encontrado en el vehículo, el concesionario se exime de toda responsabilidad. Sí deberá responder el vendedor pero ya no se aplicará la Ley de Consumo.

Otra práctica abusiva es incluir en el contrato una cláusula por la que el comprador renuncia a ampararse en la Ley de Consumidores.

 

Averías que no se han comunicado al comprador

Se han visto igualmente cláusulas que indican que el consumidor es conocedor de averías cuando no es así. En ningún momento el concesionario le ha informado de estas circunstancias.

 

Contrato en el que no consta el precio

Otras veces, el problema es la falta de información. Se han visto contratos de compra de vehículos sin datos fundamentales, como precio, fecha o datos del coche. Firmar un contrato bien redactado facilita cualquier posible reclamación. En ocasiones ni tan siquiera hay contrato.

 

Diez consejos para comprar un coche de segunda mano

  • Exija siempre un contrato de compraventa del vehículo. En él deben constar los datos del vendedor, del comprador y del vehículo, el precio y la fecha
  • Pacte con el vendedor llevar a cabo una revisión del vehículo con un profesional de su confianza.
  • Asegúrese de que constan los datos del establecimiento vendedor y no de un particular.
  • En el contrato deben constar las características del vehículo, su fecha de matriculación y el número de kilómetros recorridos hasta el momento. Cuanto más detallado esté todo, mejor.
  • Debe constar claramente el precio total a abonar y la forma de pago. Si se ha abonado ya algún importe, debe pedirse el recibo correspondiente y que conste en el contrato.
  • Compruebe que en el contrato no se dice que usted es conocedor de averías o defectos que desconoce.
  • Pida libro de mantenimiento, tarjeta de inspección técnica, permiso de circulación y último recibo del impuesto de circulación.
  • Puede solicitar un informe del vehículo en la Dirección General de Tráfico.
  • Asegúrese de que el particular es el propietario del vehículo y conserve sus datos de contacto.

 

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