El Consorcio paga 2.586 euros por los daños en una vivienda tras un terremoto

 

El seísmo produjo la caída de baldosas y las fisuras en techos de piso de Pamplona

El Consorcio de Seguros ha tenido que pagar 2.586 euros por los daños en una casa tras un terremoto en Pamplona. El afectado, representado por Iurisconsum, reclamó la reposición de los azulejos y la reparación del techo dañado.

El terremoto tuvo lugar en marzo de 2017 y en Pamplona alcanzó la intensidad IV. Como consecuencia, se desprendieron baldosas, otras se rajaron, hubo grietas en falsos techos y apertura de aristas en pilares.

 

La póliza del hogar le derivó al Consorcio pero éste rechazó el siniestro

El propietario de la vivienda tenía contratada una póliza de hogar. Al tratarse de un riesgo extraordinario, su compañía le remitió al Consorcio de Seguros. Éste rechazó el siniestro. Según alegó, la intensidad del terremoto no fue suficiente para genera los daños reclamados.

Basándose en el Estatuto del Consorcio y en el Reglamento de Riesgos Extraordinarios, el juez señaló que este organismo debe indemnizar los daños de un terremoto. Era el  Consorcio quien debía demostrar que no fue el seísmo el que produjo los daños si no quería pagar.

 

El Consorcio achacó los daños a un defecto de adherencia del azulejado o a un inadecuado mantenimiento

El informe pericial del Consorcio se basó en la Escala Macrosísmica Europea (EMS). La experta señaló que el terremoto no pudo causar los daños. Según la demandada, éstos se debieron a un defecto de adherencia del azulejado o a un «inadecuado mantenimiento».

 

Hubo fisuras en el techo y apertura de juntas

Sin embargo, se pudieron acreditar los desprendimientos de alicatado, el agrietado, fisuras en el techo. También se dieron desprendimientos de placas en el lavadero, en uno de los baños y apertura de juntas.

Señala el juez que la sola negación de la causalidad de los daños por las referencias a la EMS «resulta insuficiente». Por el contrario, tiene en cuenta las circunstancias señaladas por el perito de la demandante. Es un edificio «singular por su gran altura y porque carece de sustento en otros edificios colindantes» al estar aislado. Por ello, no resulta razonable homogeneizar sus condiciones con las de edificaciones «de menor altura apoyadas en otras contiguas».

 

El alicatado se colocó de forma correcta, en 1996

El Consorcio alegó un defecto de adherencia en el alicatado. Este extremo fue negado por el perito del afectado. Recordó que éste respondía a una colocación correcta en una reforma de 1996.

Además, se subraya que hubo fisuración del alicatado y aparición de juntas, consecuencias más propias de un seísmo.

El juez considera que no puede afirmarse que un terremoto nunca puede generar estos daños, aunque sea de forma excepcional.

 

La indemnización queda modulada por los límites del seguro de hogar

Por ello, indica la obligación del Consorcio de indemnizar por los daños. El importe queda modulado por el seguro del hogar del afectado. Esta póliza contaba con 6.000 euros de límite de cobertura en el continente y de 1.200 euros en perjuicio estético.

Así, por la reposición de azulejado, la reparación de falsos techos y la pintura de éstos, la indemnización queda determinada en 2.586 euros.

 

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