swap iurisconsumEl Supremo ya aclaró que el momento para computar el tiempo de prescripción es la “consumación del contrato” y no la firma de éste en swap, preferentes….

Los inversores de swap, participaciones preferentes u otros productos bancarios complejos pueden pedir su anulación por vicio de consentimiento hasta cuatro años después de recibir la última liquidación. Así lo ha declarado el Tribunal Supremo en sentencia de 12 de enero de 2015.

Es un tema muy relevante ya que en muchas ocasiones en que el consumidor reclama la nulidad de un producto bancario, ya sea una permuta financiera -swap-, unas preferentes, productos derivados o cualquier otro, el banco alega que el plazo para solicitarlo ya ha caducado al haber transcurrido cuatro años desde la firma del contrato, tal y como ha sucedido en vistas en las que ha tomado parte Iurisconsum.

El artículo 1301 del Código Civil señala que la acción de nulidad sólo durará cuatro años en los casos de error, dolo o falsedad de la causa, “desde la consumación del contrato”. El Supremo ha aclarado que este momento se refiere a “la realización de todas las obligaciones” y no al concurso de voluntades de los contratantes, es decir, que los cuatro años comienzan a computarse cuando vence el producto -o el consumidor deja de percibir las liquidaciones pactadas- y no cuando se firma el contrato, criterio este último adoptado anteriormente por algunos juzgados de primera instancia.

De esta manera, y siempre que se haya producido un vicio en el consentimiento porque, por ejemplo, la entidad no informó convenientemente al consumidor de la naturaleza y riesgo del producto financiero, el cliente tiene hasta cuatros año desde la fecha de finalización del contrato para reclamar su nulidad.

Así, sólo cuando se da una situación que posibilita que el consumidor “con una diligencia razonable”, caiga en la cuenta del vicio del consentimiento, es decir, de que no conocía las características reales del producto -lo que no sucede en la firma del contrato, claro está-, tiene sentido que el cliente pueda solicitar que se declare el contrato nulo y, por tanto, se le devuelva la inversión para que ambas partes, banco y cliente, recuperen la situación anterior a la firma contractual. “La consumación del contrato no puede quedar fijada antes de que cliente haya podido tener conocimiento de la existencia de dicho error o dolo”, señala la sentencia.

En concreto, el Supremo señala como posibles momentos de consumación del contrato la suspensión de las liquidaciones o devengo de intereses pactados, la aplicación de medidas de gestión de instrumentos híbridos por el FROB o, en general, “otro evento similar que permita la comprensión real de las características y riesgos del producto complejo adquirido por medio de un consentimiento viciado por el error”.

Por tanto, los clientes bancarios deben saber que, si en el momento de la suscripción no fueron informados  convenientemente de las características de los productos y aún no han transcurrido cuatro años desde la finalización del contrato -y no desde su firma-, están a tiempo de reclamar ante los tribunales su anulación y la devolución correspondiente de cantidades.