Fue su propia compañía, debido a los convenios, la que había hecho la oferta, casi mil euros inferior

El seguro deberá pagar 1.949 euros al propietario del vehículo que golpeó su asegurado.

Un juzgado de Pamplona ha estimado íntegramente la demanda de un cliente de Iurisconsum.

La demandante reclamó los daños y perjuicios sufridos tras un accidente de tráfico. Circulaba con su coche por una carretera cuando otro vehículo le golpeó al reiniciar la marcha tras un semáforo.

El vehículo del demandante sufrió daños a consecuencia de la colisión.

 

Convenio entre compañías

Su aseguradora, por el convenio entre compañías, le ofreció 1.104 euros. El afectado reclamó un importe de 1.949 euros. Éste fue el coste de la reparación y el daño tasado pericialmente. Sin embargo, la aseguradora demandada mantenía que el coste era de 1.104 euros.

El Fuero Nuevo de Navarra señala que quien “cause daño deberá indemnizarlo según las circunstancias de cada caso”. El Código Civil, por su parte, obliga a reparar los daños y perjuicios causados a otra persona.

 

Normativa específica para los accidentes de tráfico

La sentencia recuerda que en vehículo a motor rige una normativa especial. Es la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de los Vehículos a Motor. Esta normativa señala que cualquier conductor es responsable de los daños causados con motivo de la circulación. También se responsabiliza por igual a la compañía aseguradora del vehículo.

Así, se produce una inversión de la causa de la prueba: se presume la responsabilidad del conductor. Solo se le exonera si demuestra que la culpa es exclusiva del perjudicado o se debe a una fuerza mayor.

 

El riesgo del seguro obligatorio cubre la propia circulación del vehículo

Por ello, los abogados de Iurisconsum entendieron que era el seguro del otro coche quien debía responder.  Así lo tiene dispuesto el Tribunal Supremo. Señala que en estos casos la responsabilidad es por el riesgo específico de la propia circulación. La responsabilidad no responde, como en otros ámbitos, a la negligencia del causante. Y esto, independientemente de que se trate de daños personales o materiales.

La responsabilidad de todo conductor existe, pues, por el propio hecho de circular con el vehículo. No es necesario que haya habido alguna conducta negligente. En los daños materiales, el conductor del vehículo puede exonerarse si demuestra haber actuado con plena diligencia.

En el juicio no se discutió la realidad del accidente ni la responsabilidad del vehículo demandado. Solo se trató la cuantía de la responsabilidad.

 

Explicaciones del perito “más que convincentes”

El perito de la demandante concluye que existe un daño valorado en 1.949 euros. Este importe coincide con el coste de la reparación. Las explicaciones del perito resultaron “más que convincentes por la lógica que encierran”.

En un primer momento se encontraron daños en faros y en aleta y paragolpes de la parte izquierda del coche. También en la rejilla y plásticos. Tras el desmontaje también se vio la traviesa con sus anclajes deformados, así como el faro derecho aprisionado. Estos daños responden al impacto recibido desde el lado izquierdo.

El perito también examinó el vehículo responsable y analizó la dinámica del accidente con el atestado policial. Todo ello le hizo concluir que los daños son consecuencia de la colisión. El perito fue “rotundo” y negó que la traviesa presentase signos de impactos anteriores.

 

La otra parte no pudo desvirtuar el informe pericial del demandante

El perito del demandado no desvirtuó la “contundencia y seriedad” del informe pericial del demandante. En primer lugar, el informe no aparece firmado por el perito, que no consta ni como autor de éste. Además, el perito admitió que no analizó ni el vehículo contrario ni el atestado policial. Dijo que no recordaba la dinámica del accidente. A pesar de ello, sostuvo que la traviesa del coche sufría un golpe procedente de otro accidente. Pero no lo demostró ni con datos objetivos, ni con imágenes ni con la existencia de otros daños.

Por todo ello, el juez entiende que todos los daños se produjeron en el accidente objeto de demanda.

 

Demora y costas procesales, también

El demandante también reclamó los intereses de demora de la indemnización. Acude la sentencia a la Ley de Contrato de Seguro para cuantificarlos. El juez ve justificados estos intereses ya que la aseguradora no ha justificado esta demora.

También impone a la demandada las costas procesales.

Así, estima íntegramente la demanda del defendido por Iurisconsum. Por ello, ordena que la aseguradora le indemnice con 1.949 euros. A ello hay que sumarle los intereses de demora y las costas procesales.

 

Anteriormente, se declaró improcedente que reclamase a su propia aseguradora

En un punto de la sentencia, aclara el juez que nada tiene que ver esta sentencia con otra mantenida por las partes. En ella, otro juez declaró improcedente que el afectado demandase a su propia aseguradora cuando el responsable era un tercero. No se pronunció sobre la cuantificación del daño. Posteriormente, el afectado demando, ahora sí, a la aseguradora del vehículo responsable.

Este caso manifiesta las dificultades que pueden generar los convenios entre aseguradoras para el consumidor.

Estos acuerdos hacen que, cuando el coche de un ciudadano es golpeado, la reparación los pague su propia aseguradora. Y lo hace aunque el vehículo responsable de la colisión sea otro. A cambio, la compañía del vehículo responsable debe pagar un módulo ya determinado en los convenios. Este módulo es independiente del coste de reparación del caso en cuestión. Si la reparación cuesta 100 euros, la compañía “responsable” pagará a la del golpeado 882 euros -módulo de 2016-. Pero si la reparación cuesta 5.000 euros, también pagará a la otra 882 euros. Este módulo se suele actualizar anualmente.

 

Confusión en el ciudadano

Supuestamente los convenios pretenden agilizar los trámites y los pagos de las indemnizaciones. Por el contrario, habitualmente generan confusión en el ciudadano. Éste ve cómo tiene que negociar con su propia aseguradora aunque ha sido otro vehículo el que le ha golpeado.

Habitualmente las ofertas indemnizatorias del seguro son menores que los presupuestos de los talleres independientes. Generalmente se debe a que la aseguradora busca rebajar el coste a pagar. Esto supone en muchas ocasiones rebajar la calidad de la reparación.

 

La defensa jurídica reclama una indemnización que finalmente deberá pagar ella

Los convenios hacen que se dé una situación contradictoria. En muchas pólizas está cubierta la reclamación de daños o defensa jurídica. Esta cobertura pretende que su compañía defienda sus intereses frente a un tercero. Pero los convenios hacen que, una vez pagado el módulo, la indemnización la pague el seguro del afectado.  Por tanto, tu seguro reclamará una indemnización que finalmente pagará él. Quizá por ello, en estos casos la defensa jurídica no siempre actúa con la diligencia deseable. En este sentido, es más recomendable elegir un abogado independiente, si la cobertura lo permite.

 

El afectado tiene que negociar con su aseguradora aunque el responsable es otro coche

En principio, la compañía del vehículo dañado debe informar de que actúa en nombre de la aseguradora del vehículo responsable. Esto no suele quedar claro para el afectado. Simplemente ve que su propia aseguradora perita los daños y valora la indemnización. Generalmente no entiende bien por qué. Tampoco conoce su derecho a reclamar la restitución del daño al seguro del vehículo causante.

 

Su aseguradora sólo ofrece el valor venal acordado en la póliza, que no es la que cuenta

A veces, la compañía apela a la póliza suscrita por su cliente para pagar solo el valor venal del vehículo. Pero si ha sido golpeado por otro, no entra en juego la póliza que tenga suscrita el coche golpeado. En estos casos, actúa la responsabilidad civil y que tiene como fin reclamar la reparación del daño. En estos casos las diferencias entre indemnizaciones pueden superar los dos mil euros.

 

Los convenios por daños materiales, obligatorios desde julio de 2016

La última reforma de la ley de seguro obligatorio reforzó la posición de estos convenios entre compañías. Si antes era una posibilidad, desde el 1 de julio de 2016 se determina que las compañías “deberán adherirse” a estos convenios.

Aunque para cubrir los daños personales, los convenios no son obligatorios, también se dan.

 

Pautas si me pega otro coche

  • Es fundamental contar con un atestado policial que deje claro que el responsable del siniestro es el otro vehículo. En su defecto, puede valer un parte amistoso.
  • Puede llevar el coche a un taller de su confianza.
  • Dé parte a su seguro, si tiene cobertura de reclamación de daños, o diríjase al seguro contrario. Hágalo por escrito y de forma fehaciente.
  • Solicite que le entreguen la oferta de indemnización por escrito.
  • Si no está de acuerdo, encargue un informe por su cuenta que lo rebata.
  • Trate de llegar a un acuerdo con la aseguradora.

Si tiene problemas en por daños en su vehículo o vivienda, asesórese en Iurisconsum

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