JUZGADO MERCANTIL Nº 5 DE MADRID.

SENTENCIA DE 30 DE SEPTIEMBRE DE 2013.  Nº 113/13

 

ANTECEDENTES.

La ORGANIZACIÓN DE CONSUMIDORES Y USUARIOS interpuso demanda contra RYANAIR LIMITED, en la que se pedía que se declarasen abusivas una serie de cláusulas incluidas en las condiciones generales empleadas en los contratos de la demandada, la cesación de su uso y la publicación de la sentencia.

Por su parte, RYANAIR señaló que no estábamos ante cláusulas abusivas.

 

 

CONTENIDO DE LA SENTENCIA.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea señala que la acción colectiva de cesación  de utilización de ciertas cláusulas, además de un efecto de prohibición de contratar con cláusulas ilícitas, tiene un efecto de disuasorio que contribuye a poner fin a la utilización de cláusulas abusivas en los contratos celebrados por un profesional con  los consumidores.

A partir de ahí, en la sentencia se procede al análisis de las cláusulas concretas.

Finalmente, la Sentencia estima parcialmente la demanda interpuesta por la ORGANIZACIÓN DE CONSUMIDORES Y USUARIOS contra RYANAIR y declara la nulidad por abusivas, y teniéndolas por no puestas las siguientes cláusulas:

 

  • Cláusula sobre ley aplicable y jurisdicción.

En el contrato se estipula que “el contrato de transporte con RYANAIR se rigen e interpreta de conformidad con la legislación de Irlanda y que cualquier disputa que surja estará sujeta a la jurisdicción de los tribunales irlandeses.”

 

En la sentencia se nos recuerda que estamos ante materia de consumidores, y que el sistema de protección que se establece en la Directiva 93/13 se basa en la idea de que el consumidor se halla en situación de inferioridad con respecto al profesional, tanto por la capacidad de negociación como a nivel de información. Esto le provoca una situación que le lleva a adherirse a las condiciones redactadas de antemano por el profesional, sin poder influir en su contenido.

Se consideran cláusulas abusivas las estipulaciones no negociadas individualmente que causen, en perjuicio del consumidor, un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes del contrato. Es por ello por lo que en la Sentencia se sostiene que estas cláusulas son nulas.

 

El desequilibrio se concreta en la exigencia de obligar al consumidor español que contrata con RYANAIR a acudir a Irlanda y en someter la resolución de su litigio a una normativa que no le es conocida, además de limitar el acceso a la justicia, al tener que asumir gastos significativos como el desplazamiento a Irlanda y la necesidad de contratar un abogado irlandés. En cambio, para RYANAIR la situación es beneficiosa al centralizar las reclamaciones bajo la jurisdicción y con sometimiento al derecho propio del lugar de su domicilio social, lo que le evita gastos y molestias.

 

A más abundamiento no cabe sostener que el consumidor dispone de información para conocer el contenido de la citada cláusula. Nos encontramos ante un consumidor “on line” que no dispone de tiempo para leer todas las cláusulas puesto que de ser así corre el riesgo de perder la plaza porque haya subido el precio o ya no esté disponible, ya que la reserva que se efectúa está limitada en el tiempo. Por tanto si no se dispone de esa información, no puede admitirse que haya habido “pacto”.

 

  • Cláusula sobre reservas y documentación. Disposiciones generales y anexo.

En la sentencia no se discute la necesidad que tiene la compañía aérea de identificar a los pasajeros, puesto que entienden que es acorde con la propia naturaleza nominativa de los billetes de avión. Lo relevante está en si RYANAIR está capacitada para limitar esos medios de identificación, es decir, si puede decidir qué documentos oficiales son válidos para poder identificar a las personas y constatar que el que va a subir al avión corresponde efectivamente con el pasajero que aparece en el billete.

 

En aplicación a la normativa comunitaria en materia de seguridad de aviación civil, cada compañía aérea debe establecer un programa de seguridad. Dicho programa debe adaptarse al PNS (programa nacional de seguridad) donde operan las compañías, tanto si despegan como si aterrizan, y no cabe sostener que el plan debe limitarse sólo al que se establezca por el Estado que le ha concedido la licencia, en este caso Irlanda. Esto supone que necesariamente la compañía aérea debe respetar el PNS español y por ello no podrá establecer limitaciones o restricciones a la documentación de identificación; y ello, porque no debemos olvidar que son los Estados Miembros los que establecen las normas de seguridad.

 

En consecuencia, RYANAIR a la hora de identificar a los pasajeros debe asumir los documentos oficiales incluidos en el PNS, documentos que conoce porque los ha recibido. Al no poder limitar la documentación requerida, el Juez entiende que la cláusula es nula, porque está imponiendo limitaciones a los derechos de los consumidores.

 

  • Cláusula sobre facturación, embarque y asientos.

En el contrato de transporte se establece que todos los pasajeros tienen la obligación de facturar online, si bien, si no se presenta una tarjeta de embarque válida, se le cobrará un cargo para la reemisión de la tarjeta de embarque.  Según las tablas de RYANAIR, supone una indemnización de 40 €por tarjeta de embarque.

Es un precio desproporcionado, tanto por la relación al tipo de servicio contratado, low cost, que puede lleva a la paradoja de que la impresión de la tarjeta se facture a un precio superior al viaje, y por el propio coste del servicio de impresión de la tarifa.

Por lo que en la sentencia se entiende que es una cláusula abusiva y debe declararse nula.

 

  • Cláusula de denegación del transporte.

RYANAIR establece en una de sus cláusulas que se pueden negar a transportar a ciertas personas o su equipaje siempre y cuando se les haya remitido una notificación de su intención de no transportarles.

Señala la demandada que encuentra su fundamento en la autonomía de la voluntad, y en la libertad de empresa. Pero la sentencia nos recuerda que estamos hablando de una contratación destinada a una pluralidad indeterminada de personas y es por eso que la propia ley establece límites a la autonomía de la voluntad configurando las cláusulas abusivas como conductas prohibidas que se regulan en defensa del consumidor. Además, en cuanto a la libertad de empresa, como principio constitucional, hay que recordar que no es una libertad absoluta, que encuentra limitaciones cuando confluye con la protección del consumidor.

La redacción de la cláusula no se refiere sólo al derecho a no contratar sino que alude a la posibilidad de no transportar, es decir RYANAIR podría denegar el transporte cuando ya se hubiera producido el contrato.

Es por ello, por lo que en la sentencia entiende el Juez que dicha cláusula es nula por abusiva, al no responder a razones objetivas.

 

  • Cláusula sobre equipaje. Objetos no aceptables como equipaje. Derecho a denegar el transporte.

Se establece, en el contrato de transporte, en el artículo 8.3.2 que no se pueden incluir dentro del Equipaje Facturado joyas, metales preciosos, llaves, cámaras, ordenadores, medicamentos, gafas, relojes, teléfonos móviles, tabaco, objetos de valor, documentos de identificación, entre otros.

Dicha cláusula se reputa nula ya que no hay justificación alguna por la que se pueda excluir la posibilidad de facturar dentro del equipaje estos objetos. Son objetos de uso ordinario que suelen llevarse en los viajes, dice el Juez, pero no siempre se podrán llevar en el equipaje de mano, además de no ser objetos peligrosos. Dicha cláusula es nula por suponer una limitación de los derechos de los consumidores.

 

Por otra parte, y en consonancia con esta cláusula nula, se declara también la nulidad de la cláusula 8.3.3 al establecer una exoneración de responsabilidad, ya que establecen que no se hacen responsables de ninguna pérdida o daño producido en esos objetos. El Juez entiende que será una cuestión de prueba la acreditación de los objetos que llevara y en su caso la previa declaración del valor, lo que se tendrá que determinar en el juicio posterior; y frente a ello, no cabe admitir la exoneración de responsabilidad que efectúa el transportista, imponiendo la limitación a derechos del consumidor, por lo que la cláusula es nula.

 

  • Cláusula sobre equipaje. Recogida y entrega de equipaje facturado.

En dicha cláusula se le exige al pasajero que recoja el equipaje facturado tan pronto como éste se ponga a su disposición en el destino. Si no lo recoge en un periodo de tiempo razonable, dice RYANAIR que le podrán un cargo en concepto de almacenamiento.

En la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios se considera nula la cláusula que reserve a favor del empresario facultades de interpretación o modificación unilateral del contrato, salvo que concurran motivos válidos especificados en el contrato. Y en la sentencia se argumenta que debe entenderse aplicable este precepto, ya que la cláusula utiliza expresiones totalmente inconcretas, como son “plazo razonable”, o bien no indica la cantidad que puede cobrar. Es necesario que se establezcan conceptos concretos que no dejen a la libre voluntad del empresario su determinación. Ya que de este modo se trata de cláusulas redactadas de forma que dejan su interpretación a la decisión del empresario, lo que está prohibido por la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios, y es por ello por lo que se aprecia su nulidad.

  • Cláusula de honorarios, cancelaciones, retrasos y desvíos.

En esta cláusula se establece la posibilidad de modificación unilateral del contrato. Habla de una modificación previa al horario de salida, un retraso y se permite a RYANAIR que pueda cambiar el horario de salida programado, es decir, hacerlo antes del día del vuelo, sin indicar los motivos válidos y sin permitirle al consumidor la posibilidad de resolver el contrato por cambio de uno de los elementos esenciales.

La Sentencia nos recuerda que estamos ante un transporte aéreo, contrato que tiene como obligaciones fundamentales el traslado del pasajero y su equipaje; es una obligación de resultado por tanto la obligación de traslado no se puede hacer de cualquier forma sino en el tiempo pactado, así el tiempo se convierte en un elemento esencial, además de ser un factor relevante en la elección, ya que al pasajero no le es indiferente la hora de llegada al destino ni la hora de salida.

Siendo un elemento esencial, no cabe permitir al profesional que lo pueda modificar de forma unilateral, de forma que si lo hace la cláusula deviene nula. Esta facultad unilateral se modificación del contenido del contrato está prohibido por la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y por ello entiende el Juez que debe declararse nula.

 

  • Cláusula sobre transacciones en efectivo o con tarjeta de crédito/ débito.

RYANAIR establece que no acepta dinero en efectivo para abonar tarifas aéreas, tasas o cargos por el transporte del exceso de equipaje y material deportivo.

Sin embargo, la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios prohíbe las cláusulas que imponen una renuncia o limitación de los derechos del consumidor y usuario. Para la aplicación de esta prohibición es necesario que nos encontremos ante derechos del consumidor que aparezcan reconocidos en una norma imperativa o dispositiva. En este sentido, el Código Civil, en su artículo 1170 permite como forma de pago el de la moneda de curso legal que debe entenderse en la actualidad el euro, de conformidad con la LEY 46/1998 que se refiere al pago en efectivo.

Por tanto, existiendo una norma que permite el pago en efectivo con moneda del curso legal, debe considerarse que la cláusula en cuestión, en cuanto impide el pago de esta forma, supone una limitación de los derechos de los consumidores. En consecuencia la cláusula es nula.

 

Además de declarar nulas estas cláusulas, el Juez ordena el cese en el empleo y difusión de estas condiciones generales de la contratación, debiendo eliminarlas de su clausulado y absteniéndose de utilizarlas en el futuro. Además ordena publicar el fallo de la sentencia en el BORME y en un periódico de mayor tirada nacional.