La duración de un alquiler de vivienda es pactada de forma libre por las partes. Sin embargo, en muchas ocasiones no se cumple con todo el tiempo acordado. Las razones, recogidas en la Ley de Arrendamientos Urbanos, pueden ser diversas.

Cuándo puede irse antes de tiempo el inquilino:

  • A partir de los primeros seis meses, si lo comunica con una antelación de un mes. En el contrato se puede pactar una penalización. Ésta puede ser de hasta una mensualidad por cada año pendiente. En tiempos inferiores, se calculará el importe proporcional.
  • Si el piso no está en condiciones de habitabilidad. El inquilino debe comunicar en el plazo más breve posible cualquier problema de esta índole. Si el propietario no lo resuelve, el inquilino podrá irse del piso sin pagar ninguna penalización.

Cuándo puede concluir el alquiler el propietario:

  • En contratos sin duración precisada, si el propietario, su pareja, hijos o padres necesitan vivir en el piso. Tiene que haber transcurrido el primer año de alquiler. La antelación mínima para comunicarlo es de dos meses.
  • Por impago de las rentas. En alquileres registrados, si se requiere el pago judicial o notarialmente y no hay respuesta en diez días.
  • Si el propietario vende la casa y el arrendamiento no está inscrito en el Registro de la Propiedad. El inquilino tendrá tres meses para abandonar la vivienda. Además, podrá exigir los daños causados.
  • Si el inquilino contratante fallece y ni pareja, hijos, padres o hermanos, también inquilinos, se subrogan en el alquiler. Tienen tres meses para notificarlo. En contratos de más de tres años, se puede renunciar a este derecho a partir del tercer año.
  • Si el inquilino ha realizado obras que modifican la vivienda sin el consentimiento del propietario.
  • Si el inquilino alquila la vivienda o algunas habitaciones sin permiso del propietario.
  • Por realizar en la vivienda actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.

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