preferentesEl juez entiende que la entidad abusó de la confianza de los clientes y no informó suficientemente sobre las preferentes.

Un juez ha declarado nulas las órdenes de compra de participaciones preferentes que efectuó Caja España con tres clientes, que fueron representados por Iurisconsum en el juzgado, y ha ordenado al banco a devolver las cantidades necesarias -91.000 euros en total-, hasta restituir toda la inversión, de 116.000 euros en dos órdenes de compra diferentes.

El banco convenció a J., por un lado, y R. y M.P, por otro, para invertir 60.000 y 56.000 euros, respectivamente, en estos productos bancarios. Sin embargo, la sentencia considera que “no se proporcionó a los consumidores la información suficiente” sobre las características de esta inversión.

Las participaciones preferentes se sitúan, en prioridad de cobro, por detrás de todos los acreedores comunes o de los créditos ordinarios del banco. Son perpetuas, pues no vencen hasta la liquidación de la entidad financiera y se trata de un producto complejo de riesgo elevado, pues su rentabilidad no está garantizada, ya que depende de que la entidad obtenga beneficios distribuibles.

Sin embargo, el juez señala que la entidad incumplió su deber de informar de estas características “esenciales” a los consumidores, lo que invalida el consentimiento que dieron los actores al firmar estas inversiones.

El banco alegó que se dio un tríptico explicativo. Lejos de aceptar este argumento, la sentencia indica que, precisamente por los riesgos que ofrece el producto, las explicaciones del vendedor “deben ser más detalladas y amplias”, incluidos los balances del propio banco, una información esencial para que el consumidor pueda decidir si la inversión le conviene o no.

PREFERENTE: QUÉ DICE LA SENTENCIA

Incide la sentencia en que el empleado del banco “sólo transmitió los aspectos más favorables de la inversión, al hablarle solo de los intereses que iba a recibir”. Además, no probó haber interrogado a los clientes sobre su situación y experiencia inversora.

Todo ello hizo que los consumidores adquiriesen las preferentes “con una idea muy equivocada, motivada por la información incompleta que se les proporcionó”.

Aun más, se indica que la entidad “abusó de de la confianza e inexperiencia” de los clientes y permitió que hiciesen la inversión engañados, quebrantando así el acuerdo tácito entre clientes y bancos “consistente en que el cliente firma contratos prácticamente ininteligibles o en ocasiones no del todo comprensibles, a cambio de que el banco no le engañe”.

Por todo lo anterior, el juzgado declaró la nulidad de las órdenes de compra de las participaciones preferentes y ordenó devolver a los clientes 46.014 y 45.708 euros, y así, sumando estos importes a los intereses recibidos hasta el momento, restituir las aportaciones de 60.000 y 56.000 euros.